La luz de lamparita amarillenta en tu casa cuando se va el sol. El sol que solo llega rebotado y azul, en tu habitación, en la cocina y en la ventana del comedor. La ventana que me iluminó en contraluz una mañana mientras desayunaba y me sacabas una foto.
Cierro los ojos y se encienden las luces, siguen ahí, seguís ahí, me sacás una foto mientras desayuno y pienso en mi cara de dormida.
Abro los ojos. Se apaga la luz.
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